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La normativa europea obliga a las entidades sanas a crear sus propios bancos malos

Si el ejercicio 2012 pasará a la historia como el año de las provisiones estratosféricas para sanear balances, 2013 se recordará como el de pisar el acelerador para ejecutar una fuerte limpieza inmobiliaria. Los bancos quieren quitarse, cuanto antes, las viviendas, plazas de garaje, trasteros, locales comerciales,… que mantienen en sus carteras. Entre los seis grandes bancos han vendido 11.363 viviendas en el primer trimestre del año (una media por encima de 125 unidades al día). Ni en sus mejores tiempos, se apunta, las inmobiliarias vendían a ese ritmo, si bien se aprecian diferentes volúmenes de venta en función de cada banco. Por ejemplo, Santander comercializó 50 unidades al día; BBVA, 33 viviendas; Sabadell, 27; CaixaBank, casi 11 unidades al día; mientras que en el Popular se vendieron entre 2 y 3 unidades diarias y Bankinter, casi una al día. A ellas hay que sumar las 702 unidades, que colocó Bankia por cuenta propia, sin incluir las que depositó en la Sareb. Del total de las vendidas por el banco nacionalizado, 598 fueron propias y 104 unidades, de subrogaciones de promotores.
A partir de este año, toda la banca creará unidades de negocio independientes asociadas al ladrillo, donde también se incluirán los créditos al promotor. Es decir, una especie de bancos malos propios, donde verter todos los inmuebles, con independencia de su valor de mercado.
Se trata de un requisito redactado y exigido en el real decreto 2/2012 y cuyos detalles se amplían en el real decreto 18/2012. Es decir, la banca está haciendo ese ejercicio de transparencia y clarificación por las exigencias de los conocidos como Guindos I y II, que recogen lo pactado con Europa en el memorándum de entendimiento (MOU). Estas unidades independientes no desconsolidan sus pérdidas inmobiliarias, como sí sucede con los activos inmobiliarios que han ido a parar a Sareb de Bankia, Catalunya Banc y Novagalicia.
La normativa de Economía deja muy claro las razones para crear el banco malo: “Con el fin de aislar y dar salida en el mercado inmobiliario, cuya integración en el balance de las entidades está lastrando la recuperación del crédito”. El texto añade que “las entidades deberán aportar todos los inmuebles adjudicados o recibidos en pago de deudas relacionadas con el suelo para la promoción inmobiliaria y con la construcción o promociones inmobiliarias. Para ello es preciso garantizar que su valoración resulte ajustada a la realidad del mercado, así como a la profesionalización de la gestión de las citadas sociedades”.

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Fuente: La Vanguardia


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