Las provisiones marcadas en la reforma financiera son “cómodas para los bancos”. De ahí que los analistas consideren que el ajuste definitivo de los precios de las viviendas todavía tardará en producirse. En lo que discrepan es en el tiempo: unos expertos hablan de meses y otros alargan el plazo hasta dos años.
Si bien los analistas creen que las provisiones de las viviendas adjudicadas son agresivas, están muy diluidas en el tiempo. Esta es una de las principales pegan que le ponen a la reforma. Pero, también se comenta que a la larga le pone una cifra al ajuste. Al final del ciclo bajista, la vivienda debería haber caído un 50%, por lo que queda aún la mitad del ajuste.
Con la norma, las entidades financieras ganan ventaja competitiva frente a los promotores en la venta de viviendas nuevas y, por eso, es posible que los problemas que sufren los promotores se agraven y al final todo se derive en un efecto ‘boomerang’ contra las entidades, que verán cómo aumentan los inmuebles adjudicados.
En cuanto a la vivienda de segunda mano de particulares, los analistas apuntan que puede sufrir todavía un mayor parón: sin financiación y con menor margen, quizás, para bajar los precios, los propietarios de viviendas usadas serán las principales víctimas, a excepción de quienes han puesto en venta los mejores inmuebles.
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Fuente: Inversión