España no sólo construyó mucho, demasiado, durante la última década. Además construyó viviendas de “muy mala calidad”, que “no atienden los requerimientos mínimos en eficiencia energética”, en opinión del director general de Industria, Energía y Minas de la Comunidad de Madrid, Carlos López. Se calcula que la diferencia entre un edificio eficiente y otro que no puede suponer hasta un 125% de encarecimiento de la factura energética.
La situación ha dado un giro de 180 grados desde el pasado 1 de junio. A partir de esa fecha, todas las viviendas en venta o en alquiler ‐y también los locales comerciales- deben disponer de un certificado de eficiencia energética, según el real decreto aprobado el pasado 5 de abril. Este certificado especificará, mediante una escala de siete letras, de la A a la G, el nivel de emisiones de CO2 en comparación con las dimensiones del edificio.
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Fuente: ABC