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Muchos hogares siguen siendo incapaces de comprar una vivienda

Para la mayoría de la clase media comprar una vivienda siendo una imposible. Los expertos coinciden en que la llamada accesibilidad a la vivienda puede medirse de dos formas. La primera consiste en relacionar el precio medio de la vivienda con los ingresos, entendiendo como tales la renta bruta disponible. El último dato publicado por el Banco de España correspondiente al cuarto trimestre del año 2013, indica que los hogares españoles necesitan de media 5,8 años de renta para poder comprar casa. Según el análisis de la serie histórica publicada por el supervisor, que se remonta a 1995, revela que el máximo fue de 7,6 y 7,7 años, casi 24 meses más de promedio; y se alcanzó en junio de 2007. Es decir, el esfuerzo que deben realizar las familias se está reduciendo, aunque no al ritmo que los expertos consideran deseable para poder volver cuanto antes al nivel considerado óptimo, aquel que se registraba antes del último boom inmobiliario. A finales de los 90, la media de esa ratio no llegaba a los cuatro años de renta (3,7). Esto quiere decir que bajar casi dos años la ratio ha costado seis ejercicios (de 2007 a 2013) y que ha sido casi en exclusiva gracias a la disminución del numerador, es decir, a la disminución del precio de los inmuebles. De hecho, los expertos aseguran que su reducción se está frenando en los dos últimos años porque en ese tiempo también se ha moderado el denominador, que es la renta bruta disponible, principalmente los salarios. Así, mientras de 2011 a 2012 la ratio disminuyó de 6,5 años a 6,0, en el último año apenas lo ha hecho hasta los mencionados 5,8 de finales de 2013, coincidiendo con la aceleración de la caída de los sueldos.
La segunda forma de medir la accesibilidad a la vivienda es calcular qué porcentaje de los ingresos mensuales de una familia deben ser destinados a financiar la compra de su casa. La última cifra publicada, de finales del año pasado, establece que los hogares destinan un promedio del 33,2% de su renta mensual al pago de su vivienda. Se trata de una cifra importante, ya que equivale al porcentaje que las entidades financieras creen que no se debería sobrepasar para poder garantizar que la familia podrá pagar su vivienda con cierta comodidad.

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