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Más del 40% de los préstamos del Sareb está en morosidad

Sareb absorbió en diciembre pasado financiación al sector inmobiliario por un valor de transferencia de 28.298,9 millones de euros de las entidades del grupo 1 (Bankia, Catalunya Banc, Novagalicia y Banco de Valencia). De este volumen, el 41,3% de los préstamos y créditos estaba en situación de morosidad, con lo que el cobro de las cuotas en el futuro es dudoso, hecho que podría impactar en los objetivos de ingresos que maneja para los próximos ejercicios. En concreto, las insolvencias de estos activos alcanzan los 12.000 millones y afectan a más de 25.500 líneas otorgados a clientes promotores, según los datos de la auditoría de la Sareb correspondientes a 2012. Tras el traspaso de las entidades del grupo 2 en febrero (BMN, Liberbank, Ceiss y Caja3), por otros 11.000 millones, los porcentajes varían levemente, según fuentes conocedoras de las cifras, manteniendo el ratio de impagos por encima del 40%. No hay datos oficiales publicados, a la espera de que dé cuenta de los datos del primer semestre.
Es más que probable que la morosidad haya aumentado en los últimos meses, como en el conjunto del sector, ante el deterioro de la economía y ante la cantidad de préstamos calificados como subestándar, es decir, al corriente de pago pero con elevado riesgo de entrar en insolvencia, por lo que la morosidad se puede encontrar ya por encima que en diciembre. Según los datos de la auditoría, el 25% de los activos financieros en sus manos está clasificado como subestándar, por un importe de más de 7.000 millones. A cierre del ejercicio pasado sólo un tercio, por tanto, de los préstamos en propiedad de la Sareb eran normales, es decir, sin impago ni temor a que sus titulares incumplan sus compromisos de deuda.
La incertidumbre sobre la cartera de créditos y las insistentes peticiones de los clientes de la Sareb ha llevado a la compañía a tomar la decisión de poner en marcha un plan de quitas para los pequeños y medianos promotores, con el objetivo de rentabilizar la cartera al evitar los riesgos de aumentar el volumen de insolvencias. Los descuentos podrían alcanzar el 50% en algunos casos sin asumir pérdidas, ya que la transferencia de los créditos se hizo con un descuento que ascendía hasta ese umbral. Las quitas podrían beneficiar, según el compromiso adquirido, al 95% de sus clientes. Precisamente un 95% son considerados por el banco malo como pymes y autónomos. Los descuentos tienen que ser negociados antes de fin de año.

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Fuente: El Economista


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