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El tipo de interés es el ‘precio’ que cobran las
entidades de crédito por prestar dinero. Este interés se calcula
aplicando un porcentaje o tipo sobre el capital utilizado por el
cliente. Dicho porcentaje se aplica sobre el capital pendiente de
devolución en cada momento. Las entidades son libres para ofrecer el
tipo de interés que deseen, aunque tienden a reducirlo si tiene buenas
garantías (por ejemplo, que haya avalistas, es decir, otra u otras
personas que se responsabilizan de posibles impagos del cliente).
Debe tener en cuenta que en los préstamos a muy corto plazo (menos de un año) o de cantidades pequeñas, las comisiones pueden llegar a ser muy importantes
para el coste de la operación. De hecho, hay entidades que ofrecen
operaciones a tipo de interés cero y que consiguen rentabilidad a
través de las comisiones. Si está interesado en contratar un préstamo
de estas características, analice bien las ofertas desde todos los
puntos de vista para evitar sorpresas.
El tipo de interés puede ser fijo o variable, según se mantenga constante o no a lo largo de la vida del préstamo o crédito. Fuente: Banco de España
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