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Santos González, presidente de la Asociación Hipotecaria Española (AHE), cree que un modelo hipotecario como el de Estados Unidos ‐ en el que la práctica de la dación en pago es generalizada ‐ aliviaría la situación de algunas familias, pero no beneficiaría nada al mercado hipotecario español. Considera que este debate “está descentrando” ya que se están analizando “en el mismo nivel” los problemas personales de algunas familias “con la posibilidad de transformar un aspecto sustancial de nuestro sistema financiero como son las garantías”. Señala que “la situación de desamparo social de las personas que pierden su casa requiere de una atención específica”, pero no cree que deba utilizarse esa circunstancia “tan lamentable” para “alterar el funcionamiento de un sistema que funciona bien en el 97,5% de los casos”.
Con el debate de fondo generado por la sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra ‐ que ha aceptado la entrega de la vivienda como forma de cancelar la totalidad de la deuda hipotecaria ‐ el presidente de la AHE no cree que estemos avanzando hacia un modelo hipotecario como el americano “espero que no por el bien de nuestro mercado”. “La gente tiene que entender que nuestro sistema está sustentado en títulos que está en manos de los mercados internacionales y que nosotros hemos vendido con una determinada cobertura hipotecaria y una determinada estructura de solvencia y de garantías que no podemos modificar unilateralmente. Si queremos seguir pidiendo dinero para poder seguir prestándolo, tenemos que cumplir nuestros contratos”. Explica que España “necesita un mercado financiero solvente para poder acceder a los mercados internacionales de financiación y así poder atender las necesidades de crédito de las familias y las empresas. Por eso, pese a que el artículo 140 de la Ley Hipotecaria de 1946 permite contratar una hipoteca con la garantía exclusiva de los inmuebles, se ha optado por un sistema de doble garantía en el que, además del bien hipotecado, el prestatario responde con su responsabilidad moral y económica. Si desapareciera esta doble garantía el mercado se debilitaría y habría mucha más dificultad para acceder al crédito y este sería mucho más caro”.
Preguntado por cómo van a manejar sus carteras inmobiliarias las entidades financieras durante este año, González comenta que “podemos forzar un poco la máquina, pero las viviendas están saliendo con cuentagotas porque el mercado no absorbe más. Tenemos que seguir vendiendo viviendas, por lo que con carácter general habrá que seguir haciendo esfuerzo vía precios o condiciones de financiación”. Respecto al euribor, señala que la previsión es que no vaya a subir tanto “como para afectar la capacidad de endeudamiento de las familias. Es verdad que inexorablemente tiene que subir porque estamos en mínimos históricos, pero el ascenso será muy moderado”. “Es muy difícil de predecir, pero desde luego tipos del 4,5% o el 5% no los vamos a ver en unos años”. Sobre las dificultades para acceder al crédito para vivienda, comenta que “hay menos dinero y cuesta más, por lo que ésa va a ser la tónica durante este año y en el medio plazo”.
Comenta que este año será “difícil” que haya financiación para los nuevos proyectos inmobiliarios que se están comercializando “porque las entidades tienen que atender a la refinanciación de su propio balance y puede que no tengan dinero para atender esas nuevas inversiones o que estas no les resulten lo suficientemente rentables. Hasta que los problemas de liquidez no se solucionen, el acceso mayorista al crédito va a estar muy complicado”. En referencia a los créditos problemáticos para actividades inmobiliarias, el presidente de la AHE explica que “lo importante es que, aunque el tema inmobiliario no está resuelto, las medidas que se están tomando en torno a la recapitalización del sistema y todos los proyectos corporativos que están en marcha nos llevan a poder solucionar los problemas. Mientras no haya novedades, ese agujero lo van a poder absorber las propias entidades. Si el proceso de deterioro se incrementa pues a lo mejor resulta que hay que pensar en una segunda fase de recapitalización, Pero tenemos que pensar que esto ya no puede ser peor y que 2011 va a ser un año de transición, largo y complicado”.
Fuente: El Mundo
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