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El pasado 2 de abril, entró en vigor la ley por la que se regula la contratación con los consumidores de préstamos o créditos hipotecarios y de servicios de intermediación para la celebración de contratos de préstamo o crédito. A partir de ahora, las cosas serán más claras. El particular dejará de encontrarse anuncios por doquier en los que le prometen hipotecas milagrosas que cubren hasta el cien por cien de los gastos o que permiten aplazar los pagos unos años, sin especificar cuándo y cómo se va a devolver ese dinero; o bien, en caso de reunificación de deudas, rebajarle los gastos mensuales a la mitad, aunque sin aclarar ni su precio real, ni cuánto tiempo de más tendrá para pagar sus deudas.
Fuente: El País.
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