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En España, ni las políticas puestas en marcha por las administraciones públicas ni el exceso de oferta de inmuebles han cambiado dos de los principales desafíos: las dificultades de acceso a una vivienda y un mejor equilibrio entre el alquiler y la compra (la elección para el 86% de la población). A pesar del elevado stock de viviendas sin vender que existe en el mercado, los propietarios prefieren esperar a la recuperación del sector antes que poner el inmueble en alquiler y arriesgarse a posibles impagos y destrozos. El arrendamiento ha aumentado entre particulares, pero las dificultades de financiación a nuevos proyectos y la inseguridad jurídica hacen que las empresas no apuesten por ello, explican expertos del sector. Alquilar sigue siendo la segunda opción para los españoles. “Todo el que ha podido comprar lo ha hecho”, asegura Julio Gil, socio director de Horizone Consulting. En este sentido, el sistema hipotecario juega una baza importante. “El 95% de los tipos hipotecarios en Francia son fijos, mientras que aquí son variables, lo que genera una sensación de riqueza ficticia y una burbuja como la vivida en los últimos años”, indica el expertos inmobiliario José Luis Bartolomé.
Francia es la otra cara de la moneda inmobiliaria: hay escasez de viviendas, las subidas de los precios alcanzan los dos dígitos y sí se está construyendo. Si en Madrid, los esfuerzos se dirigen a fomentar el alquiler, en París se intenta fomentar que el 70% de los ciudadanos opten por la compra. Una de las iniciativas para ello ha sido establecer el préstamo tasa cero. Con una inversión de 2.600 millones de euros entró en vigor en enero y pretende facilitar el acceso a la propiedad a alrededor de 400.000 franceses en 2011. La medida se dirige a quienes compren por primera vez una residencia nueva o de segunda mano con etiqueta verde y es independiente de los ingresos que se perciban.
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Fuente: Expansión
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