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Caja Madrid destinó 551,2 millones de euros en el segundo trimestre para diversos saneamientos y, entre enero y junio, ha dedicado a esta partida un total de 845 millones. De esa cuantía, 737 millones han sido dotaciones a provisiones y pérdidas por deterioro de activos financieros, mientras que los restantes 108 millones han sido por la depreciación de inmuebles. La particularidad de esta avalancha de dotaciones es que se han realizado íntegramente contra la cuenta de resultados, en lugar de consumir las provisiones genéricas. La decisión de adoptar esta política conservadora se explica en previsión “de que la crisis vaya a durar”, según explicaban ayer fuentes de la entidad. La parte amarga de la decisión es que el beneficio atribuido de la caja hasta junio apenas llegó a 195 millones (caída del 66,2%), tal como informan los diarios consultados. Además de las provisiones, también el negocio bancario ha hecho mermar la última línea de la cuenta de resultados de Caja Madrid. El margen de intereses se redujo un 34,7%, hasta 960 millones. Las comisiones, por su parte, cayeron un 7,2%, al sumar 376 millones. La parte positiva de los resultados es que la morosidad está bajo control. El ratio de impagados cerró el semestre en el 5,39%, frente al 5,43% de un año atrás. Además, durante los últimos trimestres el volumen total de créditos dudosos ha menguado.
En cuanto a los pisos en balance, la caja madrileña está logrando ir reduciendo su cartera. Entre enero y junio, ha vendido 1.574 pisos y oficinas, por un valor de 204 millones. Estas operaciones, pese a llevar un descuento medio del 20%, no han tenido ningún impacto sobre la cuenta de resultados. Caja Madrid también explicó ayer que el cambio en la circular contable del Banco de España, que obligaba a provisionar los inmuebles en cartera a mayor velocidad, le ha supuesto una carga adicional de unos 250 millones.
Fuente: Cinco Días
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