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Los datos de la primera mitad del año demuestran que el momento álgido del acelerón de la mora podría haberse quedado atrás: la ratio creció 122 puntos básicos en el promedio de las cajas de ahorros, frente a los 188 que sumó en los seis meses anteriores. La ralentización se explica, principalmente, por el papel más activo que estas entidades, así como los bancos, han tomado en la gestión de los riesgos inmobiliarios, el segmento en el que se concentran los mayores problemas. Las cajas han adoptado medidas preventivas con los promotores, adelantándose a probables impagos con canjes de deuda. En muchos casos se han quedado con las promociones para completarlas y luego venderlas o incluso alquilarlas. También han adoptado medidas en el segmento de las hipotecas a particulares, a quienes han dado facilidades para evitar sumar nuevos morosos. Otra de las armas para reconducir los impagos ha sido poner el foco en la recuperación y en los riesgos. Muchas cajas reconocen que han incrementado la plantilla destinada al recobro y que actúan con una mayor prudencia a la hora de conceder nuevos créditos. Estas actuaciones, sobre todo las relativas a los promotores, han sido más comunes entre las cajas grandes, con más capacidad de reacción, que a menudo han creado o reactivado promotoras propias para gestionar los inmuebles. En el grupo de las principales diez cajas por activos, el avance promedio de la morosidad en el primer semestre ha sido de 0,78 puntos porcentuales, inferior al del conjunto del sector.
Fuente: Expansión.
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