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El endurecimiento de las condiciones que imponen las entidades financieras para otorgar hipotecas está pasando factura a las familias que recurren a un crédito hipotecario para financiar también sus gastos corrientes. Los datos del Banco de España del segundo trimestre de este año indican que la cantidad destinada a consumo por las familias, derivada de créditos hipotecarios era de 37.518 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 2,1% interanual frente al aumento del 64,4% que se registraba doce meses antes. Los expertos contemplan que esta fuerte desaceleración del dinero destinado a consumo por la vía hipotecaria se haya agravado en los últimos meses por las mayores restricciones impuestas por la banca tras las turbulencias financieras del verano. Hasta ahora, recurrir al crédito hipotecario en vez de al consumo permitía al consumidor pagar tipos hasta un 46% más bajos. Se recuerdan los datos que indican que la deuda total que acumulan hogares, constructoras e inmobiliarias superó en el segundo trimestre el billón de euros, lo que equipara el endeudamiento prácticamente con el producto interior bruto (PIB). Y, al igual que en los préstamos destinados a financiar consumo con garantía hipotecaria, la concesión de préstamos en términos agregados comienza a moderarse. Las hipotecas de las personas físicas aumentaron en un 18%, cuando un año antes lo hacían a un ritmo del 30%. (Cinco Días. Primera página. Pagina 36. 5 columnas. Editorial en página 18).
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