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El anuncio realizado el sábado por el Banco Central Europeo (BCE) de un endurecimiento de los criterios para acceder a sus líneas de liquidez no ha sobresaltado a bancos y cajas de ahorros españolas. Y eso a pesar del hecho de que el sistema financiero nacional es el que más depende del efectivo que reparte el organismo. Al cierre del pasado agosto, la banca española reclamaba 109.793 millones de euros, casi un 26% del total repartido al Eurosistema. No obstante, sus peticiones se han moderado tras la publicación de los test de estrés.
El BCE ha acortado la lista de activos que se pueden presentar como colateral a la hora de solicitar fondos en sus subastas de liquidez. Desde el pasado domingo dejan de ser elegibles para este fin las titulizaciones sintéticas, es decir, aquellas donde el subyacente es algún tipo de derivado. Los responsables de los departamentos de mercados de capitales de dos entidades señalaban ayer que el anuncio apenas tendrá impacto en el país. “Los grupos españoles tendremos casi los mismos activos para descontar porque la mayoría presentamos titulizaciones hipotecarias simples”, señaló un experto. Otro ejecutivo ahondó en la idea al considerar que “los activos sofisticados a los que alude el BCE apenas se han hecho aquí”.
Pero esta no es la única novedad introducida. El BCE excluirá de sus subastas a cualquier entidad si estima que ésta puede incurrir en impago de la liquidez que demanda. “Es una medida de prudencia, para evitar casos como el de Lehman Brothers”, argumentan los expertos. Las fuentes consultadas reconocen que las entidades españolas sí se verán afectadas por la readopción de las subastas competitivas por parte del BCE. El organismo tuvo que ofrecer liquidez ilimitada a raíz del estallido de las turbulencias financieras y no ha sido capaz de retirar todavía del todo por la aparición de la crisis de deuda soberana.”De momento se mantiene el café para todos, pero en 2011 desaparecerán las medidas de estímulo”, explica una de las fuentes. Ante la proximidad de ese momento, bancos y cajas vuelven a mirar a otras fuentes de fondos como los ahorros de clientes (una vía que tiene sus límites y que se ha traducido en una guerra de depósitos) y los mercados mayoristas. La decisión del BCE también afectará a la cuenta de resultados de algunas entidades, que destinaban el dinero recibido al 1% para comprar bonos de deuda pública que rentaban más.
Fuente: Cinco Días
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