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En los nueve primeros meses de año, el crédito en circulación anotó una caída de casi 25.000 millones de euros, según datos del Banco de España. La aversión al riesgo por parte de las entidades financieras y la caída del consumo, como consecuencia del avance del paro, mantienen el bloqueo a la actividad crediticia. Entre enero y septiembre, el saldo vivo de préstamos y créditos a hogares cayó en 2.417 millones, hasta los 647.297 millones. El recorte en los préstamos al consumo fue de 4.939 millones, hasta los 219.996 millones. En agosto, la morosidad de las entidades financieras alcanzó el nivel del 4,93%, el más alto de los últimos trece años. Se comenta en este reportaje que bancos y cajas de ahorros han cerrado el grifo mediante dos vías, la exigencia de un mayor número de requisitos para el acceso de los clientes al dinero, al tiempo que incrementaban los márgenes de ganancias en las operaciones concertadas con sus usuarios.
Fuente: La Gaceta.
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