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Los máximos representantes de las dos principales instituciones monetarias del mundo, la Reserva Federal (Fed) estadounidense y el Banco Central Europeo (BCE), han mostrado en las últimas jornadas una actitud diametralmente opuesta frente a la delicada situación económica y financiera que se respira. Si la Fed tomó una decisión histórica al recortar los tipos de interés del 4,25 al 3,5%, para luchar contra la recesión, en cambio, el BCE reiteró su cruzada contra la inflación, con lo que enfrió la posibilidad de que esté contemplando una rebaja del precio del dinero en breve. Jean-Claude Trichet, presidente del BCE, afirmó: "En todas las circunstancias, pero incluso de forma más importante en los exigentes momentos en los que se producen correcciones de mercado y turbulencias significativas, es responsabilidad de los bancos centrales contener sólidamente las expectativas de inflación para evitar una volatilidad adicional en unos mercados donde la inestabilidad ya es alta". Fuente: eleconomista.es
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