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La combinación de euribor –que registra un mes tras otro mínimo histórico‐ y los precios de la vivienda a la baja puede hacer pensar que es un momento óptimo para suscribir una hipoteca, si bien se concluye que así sería si fuera un producto financiero de corta vida. Ya que la relación financiera dura, de media, más de 20 años, hay que tener en cuenta otras consideraciones, sobre todo que la favorable conjunción de tipos y precios se produce como consecuencia de una de las mayores crisis económicas de la historia y la salida de ella, si se descuidan los cálculos iniciales del préstamo, puede conducir a la asfixia financiera en un par de años. Hace apenas nueve meses la cuota media mensual se situaba en 830 euros, mientras que al cierre de junio, tras un recorte cercano al 30%, bajaba hasta 590 euros. Es decir, para los que ya disponen de hipoteca, las bajadas del euribor han supuesto una considerable reducción del esfuerzo financiero. Este es el principal factor de atracción para contratar ahora un préstamo para vivienda. El mayor riesgo, sin embargo, también proviene de esta reducción. El euribor ha concluido septiembre en el 1,26% y, aunque aún podría arañar algunos puntos básicos hasta encontrar suelo, su futuro marca el camino de vuelta a niveles más altos. Por ahora, no se dibuja en el horizonte próximo una subida, pero si la recuperación alcanza a Alemania y Francia el próximo año, como se prevé, en 2010 se iniciaría una paulatina recuperación del precio oficial del dinero y, con ello, se reanudarían las subidas del euribor. Esto hace aconsejable ajustar la cuota que se ha de pagar no al momento actual, sino a uno anterior, cuando el euribor presentaba uno niveles no tan excepcionales como ahora. La Asociación Hipotecaria Española (AHE) calcula que si se volviera a los niveles máximos alcanzados por los tipos desde la creación de la Unión Monetaria Europea, la amortización media de este ejercicio, situada en 7.454 euros al año, se elevaría hasta 9.620 euros (aumento del 29%).
Fuente: El Economista.
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