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“Si en la crisis se hubieran gestionado las cosas de forma diferente, los daños colaterales habrían sido menores, tanto para las entidades como para los promotores y las administraciones públicas", afirmó Rafael González-Cobos, presidente de la inmobiliaria Ferrocarril y de la Asociación de Empresas Gestoras de Cooperativas y Proyectos Inmobiliarios (Gecopi), durante su intervención en el V Encuentro sobre Gestión de Activos Inmobiliarios de las Entidades Financieras, organizado por Unidad Editorial.
“Somos muy pesimistas sobre las posibilidades de las empresas de generar negocio; creemos que habrá una nueva avalancha de activos adjudicados”, subrayó Mikel Echavarren, de Irea. Prueba de ello son las grandes empresas cotizadas que, desde 2007, han visto cómo su cifra de negocio ha caído un 60% y su deuda bancaria se ha elevado al 200% del valor de sus existencias.
No solo las dificultades empresariales hacen difícil la viabilidad del sector. La competencia entre bancos y cajas para vender viviendas nuevas y, sobre todo, la caída de proyectos hacen que el panorama sea desolador. “El gran problema de las entidades financieras no son los pisos, que es solo una cuestión de precio y financiación; el verdadero obstáculo es el suelo”, aseguró Echavarren. “Una producción normal de vivienda, con volúmenes de 250.000 unidades al año, no se alcanzará hasta 2016”, afirmó el presidente de Gocopi. Para acelerar este proceso, dice, es necesaria la colaboración entre bancos y promotores a través de fórmulas como la cesión de suelos en aportación o créditos para el comprador de viviendas.
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Fuente: Expansión
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