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Entre 75.000 millones y 100.000 millones de euros. En esta horquilla se sitúa el importe de aquellos créditos concedidos por la banca al sector inmobiliario garantizados por activos categorizados como tóxicos, de imposible salida en el mercado, según el cálculo que hacen expertos y empresarios del sector inmobiliario. La cuantía representa aproximadamente la mitad de los préstamos destinados a la compra de suelo y un 25% de la deuda total de la industria, que asciende a 325.000 millones. Ante la imposibilidad de que los promotores puedan devolver los préstamos asociados a estos bienes ilíquidos y devaluados, fundamentalmente parcelas de suelo, el presidente de la Asociación Hipotecaria de España (AHE), Santos González, ha propuesto al Gobierno y al Banco de España el impulso de medidas destinadas a que las entidades financieras puedan sacar esos activos de balance, eliminando la ‘espada de Damocles’ que pesa sobre la solvencia del sistema financiero español. Se comenta que el sector inmobiliario ha dado la bienvenida a la propuesta de la AHE. Más allá de incidir en las consecuencias positivas que ocasionaría, tanto en términos de solvencia del sector financiero como de normalización del flujo crediticio a la economía española, la industria del ‘ladrillo’ encuentra ventajas endógenas en la iniciativa. “La creación de un banco malo eliminaría del balance de los bancos y cajas el producto que está distorsionando el sector inmobiliario. Hay varias entidades financieras que están realizando una competencia desleal a las inmobiliarias, ofertando mucho producto malo con fuertes descuentos teóricos que luego no son tales. Estas entidades hacen mucho ruido y están perjudicando al sector”, señalan, bajo el anonimato, fuentes del sector inmobiliario cotizado.
Fuente: Expansión.
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