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Se analizan los motivos que llevan al pinchazo de la burbuja inmobiliaria, resaltando que “la edad de oro” deja paso a una preocupante situación con una caída de las ventas de viviendas y de los precios. Se explica que las subidas de tipos y el repunte del euribor encendieron los temores en el sector inmobiliario español. La consiguiente subida de las cuotas hipotecarias arrojaron los primeros síntomas de debilitamiento en el sector, tendencia que ahora se está confirmando por culpa de las turbulencias financieras. También, se comenta el sistema de financiación en Estados Unidos, señalando que los peligros latentes empezaron a aflorar en febrero, aunque se presentaron de forma definitiva a mediados de julio. “Todo saltó por los aires” en cuanto los impagos se multiplicaron en el sector de alto riesgo. La ralentización que venía experimentando la venta de viviendas en EEUU se intensificó y los precios empezaron a descender, contagiando a otros mercados, como el británico, el irlandés y el español. En tercer lugar, se hace referencia a las restricciones del crédito y al peligro de que las entidades endurezcan las condiciones de las hipotecas, lo que paraliza la actividad en el sector inmobiliario. Esto se une a un estancamiento de la subida del precio de las viviendas; ya no resulta tan fácil vender y el efecto riqueza se desinfla, con lo que crece el riesgo de que los problemas financieros se trasladen a la economía real. ”Las amenazas, además, crecerán en la medida en que se prolonguen los problemas financieros para los bancos. Si persisten, las condiciones para obtener tu hipoteca cada vez serán más exigentes, con el consiguiente descenso de la demanda de casas. De momento, el brazo inmobiliario ya está perdiendo movilidad, y el riesgo de que derive en una parálisis es real”. Fuente: El Economista
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