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Ningún banco o caja español tiene problemas. Con esta aseveración defendía ayer la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, la salud del sistema financiero nacional, que asiste con cierto distanciamiento a la veloz propagación de la crisis subprime por el mapa mundial bancario. Sufre, como todos, la imposibilidad de levantar financiación en los mercados a precios razonables, pero ninguna firma se ha visto forzada a realizar ampliaciones de capital de urgencia ni malvenderse como sí ocurre en otros países, gracias a que no adquirieron activos tóxicos alguno. Mientras Fernández de la Vega atribuía en declaraciones a la Cadena Ser el relativo bienestar de los bancos y cajas españolas al “rigor y control” con el que el Banco de España ha regulado y supervisado al sector, el vicepresidente segundo y ministro de Economia, Pedro Solbes, lanzaba un mensaje de calma al ciudadano: pueden –dijo– estar “muy tranquilos” porque sus ahorros no corren peligro en ninguna de las entidades españolas. La primera garantía para el ahorrador es, según el vicepresidente económico, la solvencia. La banca nacional luce uno de los ratios de capital más elevados del mundo, además de contar con más de 42.000 millones de euros en un colchón “anticrisis” único para amortiguar el impacto de la morosidad sin tener que detraer beneficios a los accionistas, como están haciendo los grandes colosos europeos y estadounidenses. El segundo mecanismo de seguridad es el Fondo de Garantía de Depósitos, que garantiza el pago de hasta 20.000 euros por cliente y cuenta.
Fuente: La Gaceta.
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