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Un estudio publicado por la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) concluye que el fuerte endeudamiento de algunas constructoras e inmobiliarias fue el principal agravante de la crisis actual. Afirma que sería necesario que “tanto entidades financieras como empresarios puedan aprender de lo ocurrido” y añade que “las bases sobre las que se sustentó el crecimiento durante el ciclo expansivo no eran sólidas”.
Entre 1995 y 2007 ‐año que comienza la debacle‐ el crédito para compra de vivienda se multiplicó por 9; el de actividades de la construcción, por 6,7, y el destinado a actividades inmobiliarias, por 25. Estas estadísticas tuvieron su reflejo en las cuentas de algunas empresas del sector en las que el nivel de endeudamiento fue exageradamente alto. Entre 1997 y 2007, el ratio de endeudamiento pasó del 1,41 al 2,29 en los constructores y del 2,5 al 3,27 en el sector inmobiliario. Las firmas con mayor nivel de endeudamiento fueron las que más posibilidades tuvieron de desparecer. Las constructoras e inmobiliarias que presentaron concurso de acreedores se caracterizan “por un endeudamiento significativamente mayor que el de las supervivientes”. Las empresas de estos sectores que no han sobrevivido son las que tienen un perfil más arriesgado, elevado endeudamiento, rápido crecimiento durante el ciclo expansivo, tamaño relativamente grande y más jóvenes. Además, las cuentas de resultados de estas compañías no mostraban signos de deterioro en 2006, año anterior a que estallara la burbuja. Se destaca que “la menor prudencia de las inmobiliarias y constructoras fracasadas se pone de manifiesto en su acelerado crecimiento durante el ciclo expansivo”, muy superior al del resto de compañías del mismo sector.
Fuente: La Vanguardia
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