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El montante de las dotaciones constituidas por el sector para cubrir el deterioro de sus activos –ante todo, créditos dudosos, pero también los inmuebles adjudicados o adquiridos como consecuencia de los impagos– superó la barrera de los 70.000 millones de euros en el mes de junio, según los datos publicados ayer por el Banco de España (ver gráfico). Bancos y cajas contribuyen al importe total prácticamente a partes iguales, con un colchón de unos 32.000 millones por separado. El 83% de la cobertura (58.500 millones) está vinculada al deterioro de préstamos; y los 12.000 millones restantes, a otros activos.
Gracias a estos fondos, las entidades ya tendrían cubierta casi la mitad de sus activos más problemáticos. Los créditos dudosos del sector rondan los 100.000 millones y los inmuebles adjudicados, los 60.000 millones, por lo que el colchón de provisiones representa el 44% de esos importes. Si también se tienen en cuenta los créditos subestándar (al corriente de pagos pero con debilidades), que suman otros 60.000 millones de euros, la ratio de cobertura alcanza el 34%.
La relación –sin incluir créditos subestándar– ha mejorado frente al 42% de principios de año y supone un buen punto de partida teniendo en cuenta la tipología de los activos de bancos y cajas. Desde el inicio de la crisis, las entidades han recalcado que los inmuebles, tanto los que son de su propiedad como los que garantizan buena parte de los créditos impagados, nunca llegarán a valer cero y, por tanto, permiten mayores tasas de recuperación de la deuda. Además, el sector insiste en su capacidad para generar resultados recurrentes, una de sus principales líneas de defensa ante la morosidad. En los dos últimos años, la banca ha sido capaz de ir incrementando la hucha de las provisiones a un ritmo de entre 5.000 y 10.000 millones al semestre y, simultáneamente, seguir publicando beneficios, aunque no todas las entidades tienen la misma holgura.
La habilidad para capear la crisis dependerá, en cualquier caso, de cómo sigan evolucionando los impagos, que han vuelto a dar un pequeño respiro.
La morosidad del sistema financiero dibujó en junio una curva descendente, al rebajarse hasta el 5,25%. Esta cifra confirma la tendencia vista en el mes de mayo, cuando el crecimiento se estancó en el 5,39%. Pese a mantenerse en sus niveles máximos desde 1996, la tasa de morosidad parece haber entrado en una fase de “estabilización” que ha obligado a algunos analistas a rebajar las previsiones que la situaban en torno al 8% para finales de este ejercicio. José Carlos Díez, analista jefe de Intermoney, aseguró ayer, en declaraciones a Efe, que la mora ya ha alcanzado techo.
Fuente: Expansion
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